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Actuación en caso de abordaje para embarcaciones de recreo

“El abordaje puede acaecer entre dos embarcaciones, cualquiera sea su clase o tamaño, por acercamiento, encuentro o choque más o menos violento de una a otra embarcación, pero siempre sobre la base de hallarse las dos naves separadas, independientes la una de la otra, con libertad de movimientos, nunca ligadas entre sí y con relación de cierta dependencia de cualquiera de ellas en relación con las otras.”

La normativa legal náutica no otorga una solución precisa respecto a los abordajes, puesto que las embarcaciones de recreo se encuentran afectadas por una infinidad de circunstancias, no obstante, existen una serie de premisas que ayudan a verificar cuál de las partes implicadas ha cometido la falta y debe cargar con los costes resultantes.

Si entramos en materia jurídica, los abordajes se resuelven mediante dos normativas: el Código de comercio español y el Convenio de Bruselas de 1910. El Código de comercio español es aplicado cuando los implicados son españoles, una embarcación es española y la otra no signataria del Convenio de Bruselas o se ha producido el abordaje en aguas españolas y ninguna de las embarcaciones se encuentra adscrita al Convenio de Bruselas. Por su parte, el Convenio de Bruselas se aplica cuando se produce un abordaje entre dos buques extranjeros de estados firmantes, entre embarcación nacional y extranjera firmante del convenio o, en base al principio de reciprocidad, entre buques de un estado parte con buques de un estado no adherido.

Los abordajes pueden clasificarse en base a la culpabilidad y etiquetarse como abordajes culpables, fortuitos o dudosos. Tened en cuenta que, las embarcaciones responsables de los daños, es decir, el culpable, deberá hacerse siempre responsable de los daños a terceros. Por eso, además del seguro obligatorio de Responsabilidad civil para embarcaciones de recreo, podemos plantearnos seriamente, en base al modelo, estado de la embarcación, antigüedad, etcétera, muy seriamente el beneficio de contratación de una cláusula de daños propios para la embarcación.

No podemos olvidar, sin embargo, que, a menudo, resulta difícil concretar la culpabilidad del abordaje, ya que no son pocas las veces en las que topamos con una culpabilidad compartida de las partes implicadas (concurrente) y otras en las que el abordaje resulta inevitable.

El abordaje culpable es aquel producido por negligencia o inexperiencia; la culpa puede corresponder a un solo barco de forma unilateral o puede implicar una culpa compartida entre las embarcaciones, lo cual plantea problemas cuando se determinan las responsabilidades y los correspondientes pagos. Lo más habitual, es el pago proporcional en base a la culpa (Convenio de Bruselas), pero como podemos comprender resulta difícil de determinar. Se debe tener en cuenta, sin embargo, que el Código de comercio español establece que cada embarcación se haga cargo de sus reparaciones. Se respondería de forma solidaria en el caso de daños personales o muertes.

En el caso de un abordaje fortuito (causa fortuita o fuerza mayor) cada barco tendrá que hacerse cargo de aquellas reparaciones que correspondan a su embarcación. Por último, un abordaje dudoso en el cual no se pueden determinar causas ni culpables, el Convenio de Bruselas establece una responsabilidad relacionada con la culpa —lo cual resulta, como mínimo, incoherente— mientras que el código español, de nuevo, obliga a que cada embarcación implicada se haga cargo de su parte.

Debemos navegar siempre de forma segura, lo cual significa, por ejemplo, adaptarse a las velocidades de navegación establecidas, a las premisas de seguridad marítima, mantener en un correcto estado la embarcación (luces de señalización, velas, electrónica, etc.) y protegernos con un seguro náutico adaptado para nuestra embarcación. Desde aquí, recomendamos coherencia y un buen asesoramiento en materia náutica para evitar imprevistos legales a posteriori, adelantándonos siempre a los acontecimientos. En caso de accidente, debemos contactar a la máxima brevedad con Capitanía Marítima y realizar el protesto (declaración o denuncia donde detallamos los hechos acaecidos, lugar e identificación de las embarcaciones implicadas); también es fundamental interesarse por obtener tanta información como nos sea posible para establecer con más facilidad la culpa en el momento de la reclamación, pueden ayudar fotografías de la embarcación, condiciones meteorológicas, testigos del abordaje, etcétera.

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