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La Zona de Navegación ¿Qué es?

Es la zona limitada a una determinada distancia de la costa en la cual se autoriza a navegar a una embarcación, en función de las características de la embarcación y de los equipos de seguridad a bordo de la misma. Para dicha determinación se tendrán en cuenta las zonas definidas en el apartado 6 del artículo 3 del Real Decreto 1185/2006 del 16 de octubre, por el que se aprueba el Reglamento por el que se regulan las radiocomunicaciones marítimas a bordo de los buques civiles españoles.

a) «Zona de navegación 1»: zona de navegación ilimitada.

b) «Zona de navegación 2»: navegación en la zona comprendida entre la costa y la línea paralela a la misma trazada a 60 millas.

c) «Zona de navegación 3»: navegación en la zona comprendida entre la costa y la línea paralela a la misma trazada a 25 millas.

d) «Zona de navegación 4»: navegación en la zona comprendida entre la costa y la línea paralela a la misma trazada a 12 millas.

e) «Zona de navegación 5»: navegación en la cual la embarcación no se aleje más de 5 millas de un abrigo o playa accesible.

f) «Zona de navegación 6»: navegación en la cual la embarcación no se aleje más de 2 millas de un abrigo o playa accesible.

g) «Zona de navegación 7»: navegación para aguas costeras protegidas, puertos, radas, bahías abrigadas y aguas protegidas en general.

Fuente: BOE.

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Actuación en caso de abordaje para embarcaciones de recreo

“El abordaje puede acaecer entre dos embarcaciones, cualquiera sea su clase o tamaño, por acercamiento, encuentro o choque más o menos violento de una a otra embarcación, pero siempre sobre la base de hallarse las dos naves separadas, independientes la una de la otra, con libertad de movimientos, nunca ligadas entre sí y con relación de cierta dependencia de cualquiera de ellas en relación con las otras.”

La normativa legal náutica no otorga una solución precisa respecto a los abordajes, puesto que las embarcaciones de recreo se encuentran afectadas por una infinidad de circunstancias, no obstante, existen una serie de premisas que ayudan a verificar cuál de las partes implicadas ha cometido la falta y debe cargar con los costes resultantes.

Si entramos en materia jurídica, los abordajes se resuelven mediante dos normativas: el Código de comercio español y el Convenio de Bruselas de 1910. El Código de comercio español es aplicado cuando los implicados son españoles, una embarcación es española y la otra no signataria del Convenio de Bruselas o se ha producido el abordaje en aguas españolas y ninguna de las embarcaciones se encuentra adscrita al Convenio de Bruselas. Por su parte, el Convenio de Bruselas se aplica cuando se produce un abordaje entre dos buques extranjeros de estados firmantes, entre embarcación nacional y extranjera firmante del convenio o, en base al principio de reciprocidad, entre buques de un estado parte con buques de un estado no adherido.

Los abordajes pueden clasificarse en base a la culpabilidad y etiquetarse como abordajes culpables, fortuitos o dudosos. Tened en cuenta que, las embarcaciones responsables de los daños, es decir, el culpable, deberá hacerse siempre responsable de los daños a terceros. Por eso, además del seguro obligatorio de Responsabilidad civil para embarcaciones de recreo, podemos plantearnos seriamente, en base al modelo, estado de la embarcación, antigüedad, etcétera, muy seriamente el beneficio de contratación de una cláusula de daños propios para la embarcación.

No podemos olvidar, sin embargo, que, a menudo, resulta difícil concretar la culpabilidad del abordaje, ya que no son pocas las veces en las que topamos con una culpabilidad compartida de las partes implicadas (concurrente) y otras en las que el abordaje resulta inevitable.

El abordaje culpable es aquel producido por negligencia o inexperiencia; la culpa puede corresponder a un solo barco de forma unilateral o puede implicar una culpa compartida entre las embarcaciones, lo cual plantea problemas cuando se determinan las responsabilidades y los correspondientes pagos. Lo más habitual, es el pago proporcional en base a la culpa (Convenio de Bruselas), pero como podemos comprender resulta difícil de determinar. Se debe tener en cuenta, sin embargo, que el Código de comercio español establece que cada embarcación se haga cargo de sus reparaciones. Se respondería de forma solidaria en el caso de daños personales o muertes.

En el caso de un abordaje fortuito (causa fortuita o fuerza mayor) cada barco tendrá que hacerse cargo de aquellas reparaciones que correspondan a su embarcación. Por último, un abordaje dudoso en el cual no se pueden determinar causas ni culpables, el Convenio de Bruselas establece una responsabilidad relacionada con la culpa —lo cual resulta, como mínimo, incoherente— mientras que el código español, de nuevo, obliga a que cada embarcación implicada se haga cargo de su parte.

Debemos navegar siempre de forma segura, lo cual significa, por ejemplo, adaptarse a las velocidades de navegación establecidas, a las premisas de seguridad marítima, mantener en un correcto estado la embarcación (luces de señalización, velas, electrónica, etc.) y protegernos con un seguro náutico adaptado para nuestra embarcación. Desde aquí, recomendamos coherencia y un buen asesoramiento en materia náutica para evitar imprevistos legales a posteriori, adelantándonos siempre a los acontecimientos. En caso de accidente, debemos contactar a la máxima brevedad con Capitanía Marítima y realizar el protesto (declaración o denuncia donde detallamos los hechos acaecidos, lugar e identificación de las embarcaciones implicadas); también es fundamental interesarse por obtener tanta información como nos sea posible para establecer con más facilidad la culpa en el momento de la reclamación, pueden ayudar fotografías de la embarcación, condiciones meteorológicas, testigos del abordaje, etcétera.

Consejos básicos de seguridad náutica para embarcaciones de recreo

El tamaño de las embarcaciones de recreo y el hecho de ser tripuladas por navegantes no profesionales, obligan a mantener un control y un especial cuidado de aquellas embarcaciones dedicadas a la náutica de recreo frente a otras posibles flotas civiles como la mercante y la pesquera. Por esta razón, es oportuno tener muy presentes una serie de recomendaciones básicas antes de zarpar y durante la navegación en nuestras embarcaciones de recreo.

Antes de lanzarse a la mar en nuestras embarcaciones de recreo:

  • Informarse de las previsiones meteorológicas mediante la AEMET (Agencia Estatal de Meteorología), las Estaciones Radiocosteras o los boletines permanentes de Salvamento Marítimo.
  • Comprobar la ‘check list’ o lista de comprobación de nuestra embarcación de recreo, poniendo especial interés en el nivel de carburante, motor, sistema eléctrico, equipo de navegación y aparejos y sistemas de seguridad a bordo. Según Salvamento Marítimo, el 50% de las emergencias relacionadas con las embarcaciones de recreo están motivadas por fallos estructurales o mecánicos.
  • Deje información en tierra de su plan de navegación y de las características de su embarcación.
  • Las embarcaciones de recreo requieren de un seguro de Responsabilidad civil frente a posibles pérdidas o emergencias (remolque o remoción de embarcaciones de recreo, por ejemplo).
  • Instruya a la tripulación acerca de los sistemas básicos de seguridad y supervivencia de su embarcación náutica: balsas, chalecos, trajes de supervivencia y aquellos elementos susceptibles de ser equipados en embarcaciones de recreo para tales fines.
  • Lleve a bordo la documentación de su embarcación y su titulación náutica.

Durante la navegación:

  • Mantenga una vigilancia constante de su embarcación de recreo, el estado de la mar y respete las Normas del Reglamento Internacional.
  • Con niños a bordo extreme precauciones: deben llevar obligatoriamente chaleco salvavidas y arnés de seguridad en cubierta. En embarcaciones de recreo son mucho más susceptibles de sufrir golpes, pinzamientos o quemaduras que un tripulante adulto.
  • Permanezca atento a las condiciones meteorológicas, si prevé empeoramiento o se produce de forma inesperada, no asuma riesgos innecesarios y regrese a puerto.
  • Recuerde que las embarcaciones de recreo deben llevar tantos chalecos como tripulantes.
  • En caso de mal tiempo, debemos amarrar cualquier elemento que pueda desplazarse a través de la embarcación. No olvide repartir a los tripulantes entre el puente y la cabina, quedando en el puente de la embarcación los mínimos indispensables.
  • Mantenga escucha permanente en el canal 16 del VHF.

Posibles emergencias marítimas:

  • Cualquier embarcación de recreo en grave o inminente situación de peligro debe ser consciente de cómo transmitir la señal de socorro. Recuerde cuatro sencillos pasos: sintonice el Canal 16 de VHF (o la frecuencia 2.182 kHz de onda media) y diga MEDÉ…MEDÉ…MEDÉ… (mayday…mayday…mayday…), el nombre de la embarcación, las coordenadas de su posición y la causa de la llamada.
  • Si avista o recibe señales de otra embarcación de recreo o profesional en peligro debe acudir rápidamente en su auxilio siempre que no ponga en peligro su propia seguridad. Además, las embarcaciones de recreo deben ponerse en contacto con Salvamento Marítimo o la Estación Radiocostera y contactar con otros buques que se encuentren en las proximidades. Si su embarcación de recreo no dispone de medios de comunicación debe advertir a otras embarcaciones cercanas mediante señales de socorro. Si no puede prestar ayuda, diríjase al puerto más cercano para informar de la situación.
  • El caso de ‘hombre al agua’ es una de las situaciones más delicadas a bordo de embarcaciones de recreo. Debemos mantener la sangre fría. La negligencia a bordo de embarcaciones de recreo resulta, unida a la poca prevención y los nervios del navegante no profesional, una mezcla explosiva que puede causar situaciones de grave peligro. Si un tripulante cae de la embarcación, deténgase inmediatamente, lance boyas, chalecos y objetos flotantes y ordene a otro tripulante que no pierda ni un segundo de vista al náufrago. Anoté, además, tiempo y posición y maniobre para recogerle con cuidado de no causarle daño con la hélice o el casco.
  • Por último, recordemos que la pérdida de calor en el agua es 30 veces más rápida que en tierra. Si naufraga, intente mantenerse en lo posible a bordo de la embarcación; si no puede mantenerse fuera del agua, adopte la postura fetal, no nade y mantenga la tranquilidad. Si son un grupo, agrúpense con las piernas entrelazadas. Tras el rescate, sustituya la ropa mojada y entre en calor de forma gradual, nunca tome bebidas alcohólicas, calientes o estimulantes. Consiga asistencia médica inmediata.

La náutica deportiva es una actividad recreativa donde debemos asumir que existe la necesidad de mantener unos controles de seguridad para su práctica. La seguridad a bordo de las embarcaciones de recreo es primordial para evitar incidencias y sufragar daños mayores llegado el caso.