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Trámites de embarcaciones

Trámites de Embarcaciones

Uno de los trámites de embarcaciones más farragosos con los que solemos encontrarnos es el de tener que declarar un accidente náutico: el susto y los nervios del momento no son los compañeros más adecuados para seguir todos los pasos necesarios para agilizar el proceso, y no son pocas las ocasiones en las que olvidamos puntos importantes como hacer fotografías, revisar daños no muy fáciles de ver a simple vista para poderlos declarar…

Por este motivo, hoy te hemos preparado un listado con todos aquellos puntos que debes tener en cuenta si te toca declarar un siniestro náutico durante este verano. Así no olvidarás nada importante y será bastante más sencillo conseguir que la compañía aseguradora haga su trabajo y se encargue de arreglar tu barco, si es necesario.

Trámites de embarcaciones: ¿qué hacer en caso de siniestro náutico?

Lo primero que tienes que hacer en caso de padecer un siniestro con tu embarcación de recreo es asegurarte de que ninguna persona haya sufrido daños, tanto a bordo de tu barco como del otro. En caso de que alguien haya resultado herido será necesario declararlo en el parte del siniestro, para que la compañía aseguradora tome las medidas pertinentes.

Una vez comprobado esto, es momento de ver qué daños han sufrido las partes implicadas en el accidente: comprueba el estado de tu barco y el de la otra embarcación implicada. ¿Hay roturas en el casco?, ¿se ha roto el pasamanos? Cualquier desperfecto que puedas percibir debe quedar reflejado en el parte de accidente. Como te decíamos antes, tampoco está de más hacer fotos desde varias perspectivas —cuantas más, mejor—: así será mucho más fácil para las compañías aseguradoras o para tu gestor náutico poder resolver la situación y proceder a las reparaciones e indemnizaciones pertinentes.

En el mismo parte debes reflejar, además, cuáles han sido las circunstancias del siniestro: describe qué ha sucedido y por qué se ha originado, a qué hora y dónde ha sido, si hay testigos y, por supuesto, quiénes son las terceras personas implicadas. En caso de que sea otra embarcación, tendrás que indicar su número de póliza.

Cuando hayas hecho todo esto, envía el parte a tu gestor para que pueda iniciar los trámites de embarcaciones necesarios para que la compañía aseguradora se ponga en marcha. Si has sido tú quien ha propiciado el siniestro, la póliza cubrirá los daños a terceros y, dependiendo de las garantías contratadas, puede que cubra los daños a tu embarcación. Si, por el contrario, la culpa ha sido del otro barco, se procederá a reparar todos los daños que el tuyo haya sufrido.

Aun así, ten en cuenta que, según las circunstancias del accidente, puede ser un proceso medianamente lento, porque dependerá de si tu actuación en la mar ha sido correcta o si, por el contrario, has propiciado de algún modo el accidente. Es aquí donde entran en juego los peritos de la compañía aseguradora, para valorar las circunstancias en las que se ha producido el siniestro.

Por qué contar con un gestor para tus trámites de embarcaciones

Como norma general, realizar cualquier tipo de trámites de embarcaciones es una tarea larga y pesada; pero si, además, estamos hablando de la tramitación de un seguro, todo se vuelve más complejo y tedioso. Por este motivo, siempre es recomendable dejarlo todo en manos de un profesional que se encargue del tema: no solo porque será más cómodo para nosotros sino porque, probablemente, pueda resolverlo con mayor celeridad.

Al fin y al cabo, un gestor especializado en seguros de embarcaciones está más que acostumbrado a realizar todo tipo de trámites de embarcaciones y, por lo tanto, sabrá cómo gestionarlo de la forma más rápida posible: enviar la documentación a la compañía aseguradora de la forma adecuada, hablar con los peritos, gestionar la reparación, llegar a un acuerdo beneficioso tanto para la compañía como para el asegurado…

Y es que los trámites de embarcaciones relacionados con los siniestros náuticos requieren de paciencia, perseverancia y, sobre todo, mucha mano izquierda para que todo el mundo  consiga lo que quiere: una reparación rápida, una solución eficaz y, sobre todo, el menor desembolso económico para todas las partes. Pero además, si confías en un gestor náutico para que se encargue de realizar tus trámites de embarcaciones también estarás ahorrando mucho más tiempo del que te imaginas: evitarás decenas de llamadas a la compañía aseguradora, a la otra parte implicada y a su compañía de seguros, al taller de reparación…

Así que si todavía no tienes una gestoría náutica especializada en Barcelona, tal vez sea hora de plantearse encontrar a ese equipo de profesionales en quien delegar tus trámites de embarcaciones y, sobre todo, tu tiempo, ¿verdad?

¿Quieres asesoramiento? No lo dudes: ¡llámanos!
– Teléfono centralizado: 93 414 15 36
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¿Qué riesgos están excluidos de mi seguro para embarcaciones de recreo?

Riesgos que no cubren los seguros para embarcaciones de recreo

El placer y el riesgo inherente a la hora de soltar los cabos en puerto son dos puntos a tener en cuenta cuando salimos a la mar. El experto navegante siempre advierte que no debemos infravalorar la naturaleza, lo que se traduce  en no asumir riesgos innecesarios. Seamos conscientes de que un seguro para embarcaciones de recreo no cubre cualquier tipo de siniestro.  En la mayor parte de los casos, podemos recurrir a las Condiciones Generales y Condiciones Particulares para ver qué riesgos se encuentran cubiertos por nuestro seguro náutico. Por lógica, siempre a modo orientativo, si no dice lo contrario la compañía, aquellos riesgos no especificados en las Condiciones Particulares o diferentes a los estrictamente definidos en las Condiciones Generales se encontrarán excluidos.

Las coberturas de nuestro seguro náutico siempre son un punto de apoyo al que agarrarse tras un incidente cuando hacemos gala de sentido común y una serie de actitudes responsables para nuestra seguridad, la de terceros y el entorno mientras navegamos. Por eso, un seguro para embarcaciones de recreo excluye daños materiales, desembolsos o gastos originados que se deriven del gobierno de una embarcación sin título náutico o con titulación caducada o bajo los efectos del alcohol, drogas, tóxicos, etcétera. Todo esto supone una serie de riesgos inherentes que ningún seguro para embarcaciones de recreo está dispuesto a asumir por razones obvias.

Sin embargo, existen otra serie de riesgos excluidos en un seguro náutico, recordad que, esta entrada, tiene como única intención dar una información general, sin ningún valor vinculante, de las cláusulas aquí comentadas. Pero, en general los riesgos excluidos más habituales son: el alquiler de una embarcación a un tercero, con o sin tripulación, sin comunicarlo a la compañía, navegar fuera del ámbito de navegación permitido en las Condiciones Generales o Particulares y no disponer de  la documentación oficial exigida en regla.

Otras cláusulas menos habituales pero excluidas de las pólizas de seguro náutico suelen ser daño, desembolso o gasto originado por cuarentena, guerra, alteraciones políticas o sociales (huelga, terrorismo, etc.), radiación, participación en carreras, apuestas o competiciones de cualquier género e incluso participación en regatas sin comunicado previo a la compañía, ya que supone unos riesgos añadidos no contemplados que pueden no ser aceptados o ser resueltos mediante una sobreprima de su seguro náutico.

Por último, debemos asegurarnos de amarrar o anclar con las debidas precauciones la embarcación para no tener tampoco ningún problema si queda a la deriva por rotura de amarres a causa de ello o no hallarse suficientemente resguardada mientras costeamos. Tampoco debemos dejar dinero u otros objetos de valor, ni tan siquiera aquellos destinados a la venta, porque un seguro para embarcaciones de recreo no cubre esta clase de hurtos o robos. Para todas aquellas condiciones específicas excluidas recomendamos PRECAUCIÓN y PREVENCIÓN. Si sabemos que nuestro seguro náutico no asume el robo de una moto acuática, debemos tomar las debidas precauciones, ¿no?